Todos los cuentos son ficticios; la mierda, sumamente real.

Wednesday, March 21, 2007

The Famous Last Word

I am not afraid of keep on living
I am not afraid to watch this world alone
Honey if you stay I´ll be forgiving
Nothing You can say can stop me going home
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Me encontraba bastante atormentado por dudas de la vida y claro, es cierto, las dudas muchas veces no nos dejan mover. Es facil notar como sus tentaculos comienzan a enredarse en nuestras piernas y brazos y, finalmente, entrar en tropel a nuestra boca para no dejarnos hablar y mucho menos respirar. Caminando por la ciudad mientras se ponía el sol, las dudas me acosaban tras todos los pasos, llenando esos pequeños huecos de mi metro cuadrado no inviscuido por extraños en la locomoción. Pero en fin, nadie podía entender y mucho menos querían entender que el tipo que estaba caminando a sus costados realmente sufría, que tenía problemas, dudas y complicaciones. En verdad a nadie le importa.
En ese momento decidí ponerme los audifonos y escuchar otra canción del basto repertorio de mi aparato amigo. En ese momento un tema de uno de esos grupos actuales que no duran más de un par de años a nuestro país me hizo cambiar el ambiente. "The Famous Last Words" "La famosa última palabra". Me calzaba a la perfección. Sentía mucho pesar en mis pasos, el trabajo ya no era lo mismo, mis amigos habían cambiado, mis gustos, mis objetivos se veían difusos y capaces de volar en cualquier dirección si les daba un segundo de paz. Mi mujer era otra, la pasión en sus ojos parecía haberse derretido y sencillamente sentía acercarse esa conversación que nunca nadie quiere tener, ese: "Tenemos que hablar".
Mis compañeros de trabajo hacían bromas respecto al tema mientras yo me hundía en mi conciencia para dejar de oír sus imbecilidades. Es que la estupidez humana no tiene fin. Simplemente no tiene fin. Pero vuelvo a la canción. El tema era fuerte, melodioso, pero con una rudeza pop-punk poco relacionable con el tema en cuestión. Hablar de la vida luego de la vida. Sobre esos últimos instantes en los cuales muere tu alma e ilusiones y simplemente te quedas sólo en el mundo. Me sentía al borde de ese precipicio. En la orilla de un enorme acantilado que me llamaba a saltar y arriesgarme para poder sentir el agua helada despertarme mientras lo perdía todo. En el MP3 el tipo gritaba con tristeza, pero lleno de orgullo y fuerza. Te veo echada a mi lado y tengo palabras que jamás pensé decir, despierto y sin miedo, ni dormido ni muerto. Vaya... la letra formaba una enredadera sobre esa poderosa melodía y me llenaba de fuerzas. ¿Quize alguna vez... imaginé alguna vez que diría lo que tenía que decirle? No, nunca, ni esperaba hacerlo. No imaginaba el momento en que mi mano soltara finalmente la suya y le dijera la famosa última palabra con el famoso último beso. Dolería, sería mi muerte. No tengo miedo a seguir viviendo, no tengo miedo de ver el mundo sólo, pero si te quedas amor, perdonaré todo, nada de lo que hagas me detendrá de volver a casa. No podía no sentirlo. No podía dejarme ir y terminar ese abrazo que la melodía me daba mientras me prestaba su hombro para llorar sin lagrimas en silencio.
Un chirrido me despertó de mi pensamiento. Un bus al lado mío frenando de golpe. Un hombre que no había mirado a la locomoción, unas mujeres con un grito frío y sordo mientras el hombre daba vueltas por el suelo. El golpe me despertó del tema. Mi rostro se desarmó en un grito de miedo y compasión y salté dejando caer mis audifonos al cuello y atravese rápidamente la calle amenazando a los autos con mi cuerpo y logré tirarme al lado del sujeto mientras el tráfico se disparaba por todos lados. El tipo lloraba de impotencia. No podía mover su cuerpo y sangre emanaba de su boca. El dolor claramente le llenaba el cuerpo y llamé a gritos a alguien que ayudara. El tema seguía sonando en mi MP3. Ahora sí que el mundo se veía negro. El sujeto lloraba y me agarraba con la poca fuerza que tenía, esa que nace de la pena, de la incertidumbre con respecto a todo.
Él tenía una mujer. Tenía hijos, un trabajo y amigos. Tenía su platita guardada para comprar un departamento nuevo y así no tener que mover a su familia por tan largos trayectos desde la perifería a su lugar de trabajo. Él tipo era de Wanders, vivía de trabajos en construcciones y deseaba poder pagar los estudios de sus hijos. Él hombre era evangélico, canoso y esforzado. Nunca había dejado de cumplir con lo suyo. Mientras lo veía perder la conciencia y sus últimos aires mi vida perdió sentido. Mi mujer volvía a ser un ser que me adoraba y por quien valía la pena pelear. Mi trabajo era cómodo, tenía secretaria, lograba hacer algo y podía cambiar y subir de puesto. Mis proyectos eran posibles, eran claros. Tenía vida, tenía momentos y aún tenía mi respiración. La canción seguía en lo más alto. "The Famous Last Word". El hombre tenía mujer, hijos, un trabajo y un perfecto desconocido que lloraba por él. La Famosa Última palabra: Mariela... Mariela... . Su última palabra, fue un nuevo discurso mío. Su última palabra fue mi nueva melodía. Mi vida valía. Mi amor valía. Mis sueños valían.
Su nombre era Miguel.
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Tengo Blog Nuevo. El más importante. Mi central de trabajo. Porfavor si pueden pasen y saluden en mi nuevo hogar:
Saludos

8 comments:

Ale said...

Me encanto man.
sabes mis parametros.
Tiene lo justo y necesario.
Y me encanto el final.

cuidateee wacho perro!

Karito! said...

hermosooo es pocoo

m encantooo, realmente bello.

un fiel retrato de quienes nos desencantamos, perdemos el rumbo, el brillo d los sueños y con pequeños estimulos, mas bien milagros, volvemos al inmenso camino del amor...

en verdad lindo, lleno de esperanza, d nueva vida, de esfuerzo, de sueñoos!!

hermosoo, te felicitoo

mil besitoooos
cuidese
adiooss

Gi@n said...

las ultimas palabras de una vida que se agota para poder despertar la existencia de una vida moribunda


me encanto don perro
y eso que disfruto de criticarte jaja

el significado de la rewalidad que uno vive solo en la musica, la vida que nunca se muestra asta que la ves terminar ...

me encanta.

tu peor pesadilla.. said...

te odio.

Gorel^-^ said...

Tambien te odio Nacho.

No puedes escribir tan bien!

Que quieres que te diga, la evolución del texto, el sentimiento de soledad y la humanidad del personaje hacen que aflore en mi confianza respecto al futuro. Me otorga una pequeña epifanía que vale la pena recordar.

La vida no es tan mala... porque simplemente se tiene. Vale la pena pelear.

Saludos escritor genio de mierda!

Nissrin (Nissy) Esber said...

Veo que eres bastante querido dentro del circulo defecoso de tus cuentos de mierda... Enfin, lo tuyo es bastante "fuguetiano" si se pued decir, sin pelos en la lengua para decir q finalmente vivimos sumergidos en la feca q produce el mundo entero... Sallinger tb lo decia.

El "cuento" es que mas alla de emitir juicios valoricos sobre tu persona, me intriga esa cosa q tienes de mezclar ficcion y realidad y tb q exista la posibilidad de llegar a ser parte de tu circulo de feca jajaj ...

"Qui etes-vous? dit K. en se redressant à demi dans son lit.
Mais l'homme ignora la question, comme si l'on devait se faire à sa présence."

Kafka, Le Procès

The_Angel said...

Excelente que quieress que te diga! Muy bueno, una tremenda obra me gusto todo lo que escribiste, cuentos de mierda?? jajaja xD
Excelente compadre!

Alfonsina said...

Qué buen cuento!!!

Está excelente!!! Oye, te paso a ver al nuevo blog ahora, y te aviso que fuiste memeado, si no quieres, no lo sigues, no hay presión.

Un beso para ti,

Alfonsina (...Cicuta O Maleza?...)

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