Todos los cuentos son ficticios; la mierda, sumamente real.

Sunday, April 08, 2007

La dama desconocida

Que jamás conoció




La dama caminaba descuidada pensando en quien sabe lo que la vida le entregaba. Él miraba e intentaba entender lo que pasaba por esa extraña cabeza. ¿Extraña porque? El tipo no la conocía. No sabía su edad, su dirección, teléfono o tendencia política, pero con sólo mirar como cada uno de sus pies se ponía frente al otro, sabía que había algo extraño ahí. No sabía que era. Quizas era como su pelo se mantenía quieto frente al viento, quizas como miraba la nada cuando fumaba, quizas... quizas simplemente... no era nada.


Un día más, un día menos, y el joven atentaba contra las reglas básicas de protocolo mirandola bajo unos lentes negros intentando entender su duda. Ella conversaba concentrada, perdida en una lúdica ajena a quien estuviera a más de 3 pies de distancia con alguna persona irregular. Él sabía que ella estaba conciente de que la miraban. Ella no hacía nada y jamás sintió la mirada indolente del joven. Ella caminaba pasando los paramos con un cuaderno en la mano y un atuendo tan extrafalario como su persona, su mirada estaba perdida entre mañana y ayer y no se encontraba con las ilusiones del ahora. Él era parte de ahora y aún caminando a metros ella no notaba cómo su mirada cautelosa interrogaba a cada paso que dejaba en el pavimento, cada hoja seca que rozaba sus hombros, incurriendo sin respeto en meticulosas proyecciones de lo que ahí veía.


Él soñaba. Ella ignoraba ser un sueño.


Él permutaba respiraciones dentro y fuera del agua, intentando mantenerse a flote y no caer de lleno en los brazos de un morfeo ciego. Él veía a una mujer independiente, con mucha vida encima. Quizas era floja. Definitivamente intelectualoide como la gente que a él tanto le desagradaban. Silenciosa, capaz de hacer a un muro darse vuelta, pero aún más ofuscada que una clásica aguja en el motor de un auto. Ella parecía haber despegado de la tierra. Un modelo 88, hermética, apasible... Pero tan explosiva como la polvora, tan terrena como el mismisimo barro.


Ella caminaba despistada, se sentaba tranquila, conversaba, fumaba en silencio alternando risas con miradas democráticas sobre quienes le dirigían la palabra. Ella era silenciosa, bajo perfil por decisión personal. De gustos refinados, añejados por una vejez impreterita. Insoluble, calculadora al vacio, tan mental como lo que no imaginaba, como ese mundo que le era ajeno. Tenía melodía en su respiración, aspiraciones a ser ella, una negación rotunda a una evolución externa y porsupuesto un ego suficiente como para entender su valor, suficiente como para no explotar su propia identidad.


Él imaginaba a una niña madura. Ella era una mujer infantil. Él veía una musa de poca importancia. Ella se sabía callejera inmaculada. Entendía que tenía un serio problema de esquizofrenia. Caminaba no confiada, sino descuidada, el mundo no le importaba mucho más de lo que influía en ella. Eso es poco o nada. Se sabía lista. Entendía porque el tiempo no existía y como todo se encontraba dividido a partículas elementales que sólo los suyos comprendían. Sonreía sin sentido y no lo hacía al ritmo del resto.


Él no comprendía mucho esa fijación. Ella no era candidata a sus gustos. Ni como era, ni como se veía, ni como se vestía ni como conversaban, si es que eso era posible. Aún así él no podía entender cual era la nada que le causaba curiosidad de ella. Ella sabía de su existencia, pero más que eso no importaba. Él cerraba el día imaginando de que color sería su mirada sin lentes negros. Ella no tenía un color fijo. Él olvidaba su propia cara intentando entender sus ángulos, mientras ella desconocía que los tenía. Él imaginaba barbaridades, algunas odiosas, otras loables. Ella no conocía ninguna de ellas.


El joven miraba sin recelo a ese ser que tanto creía estar conociendo. Él ostigaba sin parpadear los contornos de Julieta. Ella, se llamaba Claudia.


14 comments:

Carolingia said...

Ser "sincero", un desafio para muchos, pero para mi, simplemente, algo natural y vital... por eso no me cuesta decirte que sincera y objetivamente, tu cuento no me marcó para nada, un buen cuento es algo trescendete... pero subjetivamente quizas sí me llama la atencion (ambos sabemos el motivo). Ahora, sigue quizas intrigandome un poco tu limite entre lo real/ficticio, sobretodo en este cuento.

Espero q a futuro me sorprendas con algo de calidad indiscutida...

Paulina

Anonymous said...

Nissrin Esber Musa acaba de postear arribita

Daniela Lihn said...

Me costò comprender... pero luego de haberlo leido un par de veces... es simplemente muy cierto.

Escribiste con mucha sutileza esa divinizacion que uno le otorga a las personas. La teoria de la fijacion como el carbon en diamante es algo muy rudo, suele cerrarnos los ojos a todos.

Tanto como para mirar a una persona y ver a otra completamente distinta.

Genial Nacho. Como siempre.

Valentina Soto said...

Oye que estay romántico la cagó, ya se lo quisiera Douglas...

Nacho ® said...

Jajaja. No me heches para abajo mujer.


Saludos.

Saracusa said...

Excelente. Simplemente excelente

LA ESTUDIANTE QUE APRENDE. said...

Uf al principio lo vi y deo confesar q me dio lata leerlo. Después pensé "ya, claudia, no seas floja...." ( en verdad dije pajera) Y leí....y me encantó!

saludos!!

Nacho ® said...

Que bueno que le gustó dama.



Saludos.

Blood said...

Bueno estimado Nacho. Yo también he estado medio perdido de tus sitios, así que es recíproco. Tengo un regalo que dejé al final del post en curso de ideas vagas. Si te interesa y te gusta, te lo llevas.

Saludos sangrientos

Blood

tu peor pesadilla.. said...

Como que perrita?
Es una cheerleader ya, se merece el respeto que toda porrista indestructible debería tener!
Ahora, vamos al budapest a beber mañana con los pelmazos de la u?

María José Soler said...

Cierto lo del cuento. A muchos nos pasa y no sabemos cómo llevar esa fijación a veces molestosa a las palabras. Buenas metáforas también...no se queda en lo explícito que se puede ver a simple vista.
Leeré tus otros cuentecillos! Nos vemos en la U.

Lore Ortiz said...

Muchas mujeres nos creemos el hoyo del queque... hablo de "nosotras" pq dudo que alguna vez que yo y alguna otra no haya hecho algo así... saber que te miran, saber que le gustas.. es fácil darse cuenta, pero hay que hacerse la musa, la tonta y la que no se da cuenta...

Una Diva sabe lo que dice...

Yo le puse un nombre ficticio a un tipo que me gustaba hace años... hace unos meses supe que se llamaba Eduardo... para mí siempre se llamó Mauricio...
jaja

Un beso, chau
Lore

roberta said...

Me gustó la frase final.
Claro que hay idealización, pero creo que en última instancia no importa lo que él cree saber de ella y no sabe, lo que importa es que hay algo que lo atrae más allá de todo eso, y eso está, es real.

Darilea said...

Perdida entre tus letras fue un placer leerte.
Te dejo un beso.

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